Juli volvió de Catequesis con una virgencita de cerámica, un cuaderno de votos y un rosario, para que pasen una semanita en casa, como han pasado por la casa de tooodos sus compañeritos. Si esa virgencita hablara...Me muestra todo, me explica que hay que escribir nuestros deseos y agradecimientos familiares en el cuadernito, y que el rosario ese da suerte.
Ante la fragilidad de los elementos, los pongo a buen recaudo, salvo el rosario que la nena tenía colgadito del cuello. Previsora, le ofrezco regalarle un rosario para ella a cambio de que guarde el de la parroquia en la bolsita. Fascinada, con esos ojazos gigantes completamente iluminados, me miró entusiasmada y me preguntó "¡¿y ese lo puedo pintar?!!".
